El proceso en seis pasos
Cada taller que facilitamos sigue una secuencia clara. No improvisamos la estructura, aunque sí adaptamos el contenido a tu realidad. Aquí tienes el recorrido completo.
Primera conversación
Nos escribes por el formulario de contacto o nos llamas. En un plazo máximo de 48 horas laborables, te devolvemos la llamada o el email. Esta primera conversación dura entre 15 y 30 minutos. Queremos entender tres cosas: qué problema concreto quieres resolver, cuántas personas participarían y qué fechas manejas. No hace falta que tengas todo claro; muchas veces el propio diálogo ayuda a definir la necesidad.
Diagnóstico y propuesta
Si la primera conversación tiene sentido para ambas partes, programamos una sesión de diagnóstico más larga, de 45 a 60 minutos, con la persona que mejor conoce al equipo (normalmente el responsable directo o el director de RRHH). En esta sesión hacemos preguntas concretas: qué dinámicas funcionan y cuáles no, qué se ha intentado antes, qué resultados se esperan. Con esa información, preparamos una propuesta escrita en un plazo de 5 días laborables. La propuesta incluye objetivos, contenidos, formato, calendario y precio cerrado.
Diseño a medida
Una vez aceptada la propuesta, el facilitador asignado dedica entre 8 y 15 horas a preparar el taller. Eso incluye diseñar los ejercicios, seleccionar los casos (a veces pedimos documentos internos anonimizados para construir simulaciones realistas) y preparar el material. Si el taller es presencial, visitamos el espacio para comprobar que la disposición de la sala permite trabajo en grupos pequeños.
En esta fase también enviamos a los participantes un cuestionario breve (5 minutos) para conocer sus expectativas y sus principales retos como líderes. Esas respuestas alimentan el diseño del taller.
Ejecución del taller
El día del taller, el facilitador llega 45 minutos antes para preparar la sala y el material. La sesión combina bloques cortos de explicación (nunca más de 15 minutos seguidos) con ejercicios prácticos en parejas o grupos de tres. Usamos role-playing, análisis de vídeos reales, debates estructurados y reflexión individual escrita. Cada participante recibe feedback directo del facilitador al menos dos veces durante la jornada.
Al final de la sesión, cada persona escribe tres compromisos concretos: qué va a hacer diferente a partir de la semana siguiente, con quién y cuándo. Esos compromisos se recogen y se usan en la sesión de seguimiento.
Informe y entrega de materiales
En un plazo de 5 días laborables tras el taller, enviamos al responsable un informe de entre 5 y 10 páginas. El informe recoge los temas trabajados, las dinámicas observadas durante la sesión (sin atribuir comentarios a personas concretas, salvo que lo autoricen), las conclusiones principales y las recomendaciones de seguimiento. Los participantes reciben un cuaderno digital con las herramientas y plantillas utilizadas.
Seguimiento
Entre 4 y 6 semanas después del taller, realizamos una sesión de seguimiento de 60 minutos por videollamada con el grupo. Revisamos los compromisos que cada persona asumió, analizamos qué ha funcionado y qué no, y ajustamos el plan si es necesario. Esta sesión está incluida en el precio del taller. Si el equipo quiere continuar con un segundo taller o con coaching individual, diseñamos una propuesta específica para esa segunda fase.
¿Por qué un proceso tan estructurado?
Porque la preparación es lo que distingue un taller útil de una jornada entretenida que se olvida en dos semanas. Hemos probado formatos más ligeros y los resultados eran peores: los participantes valoraban bien la experiencia, pero no cambiaban nada en su día a día.
El cuestionario previo, por ejemplo, nos da información que el responsable del equipo a veces desconoce. En un taller reciente para una empresa de logística, el 70 % de los mandos intermedios señaló que su principal dificultad era dar malas noticias a sus equipos. El responsable de RRHH pensaba que el problema era la gestión del tiempo. Gracias al cuestionario, pudimos centrar la sesión en lo que realmente importaba.
La sesión de seguimiento a las 6 semanas cierra el ciclo. Sin ella, los compromisos se diluyen. Con ella, el 87 % de los participantes mantiene al menos dos cambios concretos en su forma de trabajar.
Preguntas frecuentes sobre el proceso
Depende de la disponibilidad de agendas, pero el plazo habitual es de 3 a 5 semanas. Si hay urgencia, hemos llegado a organizar talleres en 10 días, aunque preferimos disponer de al menos dos semanas para el diagnóstico y la preparación.
Dividimos el grupo en dos sesiones o asignamos un segundo facilitador. Grupos de más de 14 personas reducen la calidad de la interacción y el feedback individual, así que no hacemos excepciones a ese límite.
Sí. Tres de nuestros facilitadores trabajan indistintamente en español e inglés. Hemos facilitado talleres bilingües para equipos internacionales con sede en Madrid.
El precio incluye la sesión de diagnóstico, la preparación del taller, la facilitación presencial, el material impreso, el informe posterior y la sesión de seguimiento a las 6 semanas. No incluye el alquiler del espacio si se celebra fuera de nuestras instalaciones, ni los desplazamientos fuera de la Comunidad de Madrid.
Sí, con al menos 10 días de antelación sin coste. Entre 5 y 10 días antes, aplicamos un cargo del 30 % del precio. Con menos de 5 días, el cargo es del 60 %. Estas condiciones se detallan en la propuesta escrita antes de la confirmación.